PLAZA ALAMILLO

La Plaza del Alamillo se encuentra en el Barrio de la Morería en el llamado Madrid de los Austrias, uno de los focos turísticos de la ciudad.

Esta encantadora plaza, en la que desemboca la Calle Alfonso VI, es de esas gratas sorpresas que ofrece la ciudad en la que le tráfico y el ruido son la norma. Hoy en día es un pequeño y anecdótico rincón, pero tal y como explica Javier M.Tomá es su libro Nuevos paseos por el viejo Madrid, en los tiempos de la dominación musulmana constituyó un eje esencial, ya que, además de ser, junto con la vía de Alfonso VI, la puerta de entrada en la ciudad, por su situación era considerada un punto estratégico.

En esta plaza, por ejemplo, estuvo situado el Ayuntamiento de Madrid y también fue escenario de uno de los episodios más célebres protagonizado por el Cid Campeador, al rejonear un toro en la fiesta de Aliatar.

En cuanto a su nombr, hay varias teorías al respecto. Una de ellas asegura que hace referencia al álamo colocado en el centro de esta plaza y que permaneció allí impertérrito hasta ser arrancado por un huracán en el siglo XIX. Otras señalan que la denominación deriva del hecho de que en esta plazase encontraba en época de la dominación musulmana, el tribunal o Almín del alcade moro y que el nombre, al der Madrid reconquistada por las tropas cristianas, se “castellanizó”, quedando el vocablo transformado el “alamillo”.

La importancia que tuvo en tiempos pretéritos no sorprende si se analiza un poco la situación: en el centro de la antigua morería, o lo que es lo mismo, la zona de Madrid en la que instalaron sus viviendas y sus talleres aquellos madrileños de origen árabe que quisieron mantener sus tradiciones y, sobre todo, su religión, tras la conquista de la ciudad por parte de las tropas cristianas del rey Alfonso VI.

Pero además de su papel como núcleo de la etapa morisca, esta plaza, o mejor dicho, su subsuelo, está asociado a un buen número de leyendas que hablan de misteriosos pasadizos bajo tierra que cruzan la zona desde la calle Segovia hasta la cercana Costanilla de San Andrés. Todo apunta a que también tienen su componente de leyenda las crónicas que narran que esta plaza, allá por el siglo XV, sirvió de refugio a los moriscos que practicaban la magia y el esoterismo.

Actualmente, la del Alamillo esuna tranquila plaza irregula, llena de recodos generosa vegetación, en la que el Ayuntamiento ha tenido a bien instalar unos curiosos bancos de madera que es habitual wer ocpados por los mayores de la zona cuando de pasar la tarde se trata. Algún restaurante y unos bloques de viviendas configuran el resto del decorado de esta plaza que en otro tiempo fue escenario de fiestas públicas y punto de encuentro el Madrid “de la morería”.

Fuente: “Los Secretos de las Calles de Madrid”, Carla Nieto