Gas, agua y electricidad son los gastos domésticos principales. Según el IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía), cada hogar gasta de media unos 1000 euros anuales en energía, de la cual la electricidad representa una de las mayores fuentes de consumo.

El pasado 1 de junio entró en vigor la nueva factura de la luz, aprobada por el Gobierno, que, desde entonces, ha dado mucho que hablar, pero ¿en qué se diferencia de la que había hasta ahora?

 

¿Qué cambia con la nueva tarifa de la luz?

Esta nueva factura está basada en la discriminación horaria y busca apremiar el ahorro, la eficiencia energética y el autoconsumo, para contribuir al consumo eficiente y dar peso al término variable de la factura.

El objetivo de este cambio es potenciar el consumo en las horas de menor demanda para evitar saturar las infraestructuras y posibles inversiones (las cuales el consumidor terminaría pagando a largo plazo), pero, si no lo hacen, este cambio podría suponer un incremento del 10% en la factura de la luz.

Los cambios más importantes son los siguientes:

  • Peajes de acceso.

  • Franjas horarias de potencia.

  • Discriminación horaria de energía.

Peajes de acceso

Desde 2018, el sistema eléctrico estaba regulado por unos peajes de acceso que ahora serán sustituidos por dos nuevos conceptos que podrán suponer hasta el 20% de la factura de la luz:

  • El peaje de transporte y distribución (es el coste de llevar la electricidad hasta los hogares), que está fijado por la CNMC y se aplica por kWh consumido.

  • El cargo del sistema eléctrico establecido por el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO), cuya recaudación va destinada a la financiación de los costes del sistema (como el régimen retributivo a las energías renovables, la congeneración y generación con residuos, la cobertura del déficit de años anteriores o la compensación del 50% del sobrecoste en territorios de fuera de la península).

Discriminación horaria de energía

Ahora nos encontramos con tres tramos horarios:

  • Periodo punta (el más caro, a 0,224 euros/kWh sin impuestos): de 10h a 14h y de 18h a 22h.

  • Tramo llano (precio intermedio, con un precio de 0,127 euros/kWh sin impuestos): entre las 8h y las 10h; las 14h y las 18h, y las 22h y 24h.

  • Tarifa valle (más barato, 0,084 euros/kWh sin impuestos): desde medianoche hasta las 8h, los fines de semana y los festivos nacionales.

Los tramos llano y valle son más baratos porque las redes de transporte y distribución están menos saturadas.

Con este cambio, las tarifas 2.0A, 2.0DHA, 2.0DHS, 2.1A, 2.1DHA y 2.1DHS pasarán a ser automáticamente la nueva tarifa 2.0TD.

Franjas horarias de potencia

Asimismo, existe la posibilidad de contratar dos potencias diferentes:

  • Una para los periodos punta y llano: de 8h a 24h de lunes a viernes salvo fines de semana y festivos nacionales.

  • Otra para el periodo valle: de 0h a 8h de lunes a viernes, fines de semana y festivos.

Con esto se busca que aquellos consumidores con unas necesidades de potencia más elevadas en el periodo valle podrán beneficiarse de contratar una potencia para este tramo y, así, evitarán pagar una potencia superior durante todo el día.

Si, por el motivo que fuera, el consumidor no solicitara el cambio de potencia, se le aplicará automáticamente la potencia actual que tenga contratada para ambos periodos.

Algunos consejos para ahorrar en la factura de la luz

Para evitar posibles incrementos en la factura de la luz, puedes seguir algunas de estas recomendaciones:

  • Consumir en las horas valle y llana. Supone un cambio de hábitos, pero es el paso más lógico que nos podría suponer un ahorro de 70 euros al año.

  • Revisar la potencia contratada y fijarla en función de las necesidades reales. Para ello debes valorar cuáles son los electrodomésticos que más se usan: calefacción eléctrica, horno, lavavajillas y lavadora. Con la nueva factura, podrás cambiar las potencias y jugar con ellas (aunque no es obligatorio): por ejemplo, contrata una para el periodo valle y otra, para las horas llana y punta.

  • Sé responsable. Aprovecha la luz natural lo máximo posible, no dejes todas las luces encendidas y no tengas muchos puntos de luz en una estancia, usa bombillas que consuman menos, como las LED, evita el stand by, no abuses de la calefacción y, sobre todo, evita poner varios electrodomésticos a la vez. Esta combinación te ayudará a reducir la factura de la luz, y también contribuirá a un mundo más sostenible.

  • Programa los electrodomésticos si fuera posible. Si tienes electrodomésticos inteligentes, déjalos programados en las horas más económicas, así ahorrarás y podrás despreocuparte de tener que encenderlos por ti mismo.

  • Otra solución a largo plazo es la rehabilitación de fachadas, puesto que reducen el consumo energético en los hogares al menos un 30%. Además, está contemplada en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que marcará el ritmo del reparto de los fondos europeos.

 

Fuente(s): Fotocasa